Granma: el yate de la Revolución

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El Granma: el yate de la Revolución.

Tras el fracaso del asalto al Cuartel Moncada de 1953, su posterior encarcelamiento y final liberación gracias a la presión popular, Fidel Castro se había exiliado a México, desde donde preparaba una acción militar para acabar con la dictadura de Fulgencio Batista, que gobernaba en Cuba tras un golpe de estado ejecutado en 1952.

Castro necesitaba un medio de transporte con el que llegar a la isla. Inicialmente intentó hacerse con un hidroavión de la clase Catalina, pero no tenía fondos suficientes. Luego intentó la compra de una lancha torpedera de la US Navy, un resto de la II Guerra Mundial con un valor de 20.000 dólares. A pesar de haber adelantado ya la mitad de su importe, la denegación del permiso del Departamento de Estado para trasladar material militar de origen estadounidense fuera de su territorio hizo que los revolucionarios se quedaran sin lancha y sin el dinero ya invertido.

Meses antes, Castro había conocido a Antonio del Conde, “El Cuate”, hombre de negocios y propietario de una armería a la que Fidel se había dirigido con la intención de conseguir las armas necesarias para su revolución. A orillas del río Tuxpan, Antonio se encontró un yate destartalado que servía de residencia flotante a los Erikson, un matrimonio norteamericano. El yate, bautizado como Granma, era una embarcación de madera construida en 1943 de poco más de 13 metros de eslora y casi 5 metros de manga, con capacidad para 12 personas, equipado con dos motores diésel de 225 centímetros cúbicos. Antonio les compró el yate por 15.000 dólares con la intención de repararlo y dedicarlo a pasear en él los fines de semana, pero Fidel acabó convenciéndolo para que se lo prestara para navegar hasta Cuba. El estado del yate era malo, debido a que un ciclón lo había hecho naufragar en 1953. Las reparaciones incluyeron la sustitución de los motores y de la planta eléctrica, los tanques de agua y combustible y la reparación total de su cubierta.

El 25 de noviembre de 1956 el Granma partía de Tuxpan con 82 expedicionarios a bordo, entre los que se encontraban los hermanos Castro (Fidel y Raúl), el Che Guevara o Camilo Cienfuegos. El yate llegó a Cuba el 2 de diciembre de 1956, dos días después del alzamiento en Santiago de Cuba. La embarcación encalló en una punta de mangle llamada Los Cayuelos, a dos kilómetros de la playa de las Coloradas, el lugar elegido para el desembarco. Comenzaba aquí la guerra de guerrillas de Sierra Maestra que no finalizaría hasta dos años después con la caída de Batista y el triunfo de la revolución del Movimiento 26 de Julio.

El Granma fue capturado por las unidades navales de la dictadura de Batista, para ser finalmente trasladado a la bahía de La Habana tras el triunfo de las fuerzas revolucionarias. La Asociación del Comercio y la Industria de la Bahía de La Habana propuso que el yate fuese restaurado y conservado en un museo, pero el buque quedó amarrado en el puerto bajo el cuidado de Norberto Collado Abreu, uno de los 82 expedicionarios. Tuvieron que pasar casi veinte años hasta que en 1974, durante las celebraciones por el XV Aniversario del triunfo de la Revolución el yate navegara por última vez con los siete expedicionarios vivos, incluyendo a Fidel y su hermano Raúl a bordo.

Tras este último viaje, el yate fue sacado del agua, reparado y trasladado a su nuevo emplazamiento. El 1 de diciembre de 1976 se inauguró el Memorial Granma, con una gran urna de cristal que alberga y protege al histórico yate. Junto al barco se exhiben otros objetos históricos de la revolución, como un cañón autopropulsado SAU-100 o un avión Mustang F-51.

Con el tiempo, el Granma se convirtió en un símbolo de la revolución. La provincia de Oriente, en la que se produjo el desembarco, se dividió para crear la nueva provincia de Granma. La zona del desembarco se convirtió en el Parque Nacional Desembarco del Granma, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el 1 de diciembre de 1999 gracias a su hábitat marino. El diario oficial del Partido Comunista de Cuba recibe también su nombre en honor al pequeño yate.