Sir Richard Branson y su gran hazaña náutica

 

Sir Richard Branson es un apasionado de  la aventura extrema  persiguiendo desafíos por cuatro décadas, intentado batir récords en  kiteboard, globos aeroestáticos , vehículos anfibios.  Su primera gran aventura fue batir el récord del cruce del Atlántico, y ahora un vuelo suborbital.

La gran hazaña náutica tuvo lugar en 1986, cuando cruzó el Atlántico a bordo del Virgin Atlantic Challenger II en poco más de tres días.

Branson pensó que batir el récord del Atlántico sería una eficaz campaña de publicidad glo para su compañía. Su primer intento fue en 1985, zarpando desde Nueva York a bordo del Challenger I, pero la embarcación colisionó con un ofni y se hundió a sólo 120 millas de la línea de meta en el faro de Bishops Rock .

Él  no tardó en preparar su segundo intento al Atlántico, con el Virgin Atlantic Challenger II , doce meses más tarde

El nuevo barco cruzó más de 3.000 millas por el Atlántico Norte a todo gas, atravesando la niebla con la amenaza de icebergs y con una tormenta por popa.
Finalmente, logró atravesar el océano en tres días, 8 horas y 31 minutos, dos horas menos que el récord establecido en 1952 por el SS United States.

Nunca recibió el Blue Riband Transatlantic Challenge, trofeo otorgado al barco que menos tiempo emplea en cruzar el Atlántico, al haber incumplido dos de las reglas: parar para repostar y usar una embarcación que no tenía fines comerciales.

Richard Branson logró escribir un capítulo en la historia de la navegación. Una publicidad extraordinaria, que sirvió para dar impulso a la compañía que hoy llegó al espacio.

El Virgin Atlantic Challenger II hoy

Tras conquistar el récord del Atlántico, la embarcación pasó por diferentes manos. La compró un sultán y posteriormente fue adquirido por otro propietario que navegó con él por el Mediterráneo. En 2013, fue hallado en un varadero donde el yate pasó siete años en tierra, hasta que fue comprado en estado de semiabandono por un empresario inglés que lo llevó a Plymouth tras pagar 290.000 euros. Hoy, 35 años después, sigue navegando de vez en cuando por aguas del suroeste de Inglaterra con sus 4.000 caballos de potencia.

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