Guyader Bermuda 1000 Race – Triunfo de Charlie Dalin

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Guyader Bermuda 1000 Race

Charlie Dalin, la historia de un impecable

Liderando la regata de principio a fin y marcando el ritmo continuamente, el patrón del Apivia volvió a la senda del triunfo. Cruzó la meta este viernes a la 1 hora 27 minutos después de 4 días, 10 horas, 47 minutos y 30 segundos de carrera. Una manera de demostrar que no ha perdido las ganas de ganar y que afronta este año más que nunca con más ilusión.

Encontró su elemento, sus costumbres y hasta sus adversarios. Deberías haber visto la sonrisa de Charlie Dalin, el domingo por la mañana en los pontones de Brest, ante la idea de irse solo. “La última vez en la carrera fue cruzar la línea de meta de la Vendée Globe”, confió entonces. Las palabras eran simples: “Estoy feliz de estar de vuelta solo esta temporada”, pero la determinación ya era palpable.

La cabeza y el trío
Y para estar convencido de esto, todo lo que tenía que hacer era seguir el rastro dejado por Apivia en el mapa. Porque Charlie Dalin ha honrado su rango. Desde el primer momento, su IMOCA apuntó a la proa en cabeza y nunca la abandonó. Con él, cada detalle cuenta. El planteamiento de la carrera, las elecciones, la estrategia deben tener precisión quirúrgica. Cuando habla de su carrera al final de su primera noche a bordo, el Le Havre explica: “Sabía que era importante tener aire fresco para escapar adelante”. Hay lógicas implacables en liderar la carga cuando te diriges al mar. “Una vez que captamos el nuevo viento, realmente se puso al frente y comenzamos a ampliar la brecha”.
Si Charlie dice “nosotros”, está liderando la carga como un trío. En el waypoint del Trophée Département Finistère, está a menos de 5 millas por delante de Jérémie Beyou (Charal) y Thomas Ruyant (LinkedOut). A la de Fastnet, les separan 20 millas. El patrón Apivia se divierte: “¡Hemos estado compitiendo en contacto desde la Vendée Arctic de 2020! Lo mismo en la Transat Jacques Vabre 2021 y nuevamente este año”. Una batalla “lógica” a tres bandas ya que cada una “combina el rendimiento de nuestros barcos con nuestra experiencia”.

“Empuja Charlie, empuja”
También sabe que las verdades de un momento, en alta mar, pueden bailar el vals en cualquier momento. Hacia la Fastnet, los 35 nudos de viento requerían vigilancia constante. “Era bastante deportivo con muchas maniobras, reducción de velas, cambios de velas de proa…” También reconoce, “habiendo dejado de lado la comodidad”. Pero valió la pena y la brecha se amplió, un poco más, al acercarse al ‘punto de paso’ de Gallimard. Estaba entonces 4 horas por delante de Jérémie Beyou y más de 7 horas sobre Louis Burton (Bureau Vallée), quien le robó el 3er lugar a Thomas Ruyant, víctima de un problema en el sistema de barras.
El ascenso a Brest no se parece en nada a una marcha triunfal. “El último tramo es más difícil de lo que parece”, confiesa, porque “la arista empuja muy rápido por detrás”. El marino se convierte en un fino estratega –“Paso mucho tiempo frente al ordenador frente a los archivos”– y asegura que no lo soltará. “Empuja Charlie, empuja”, espeta en referencia a los pilotos de F1.

El placer es solo mayor
Mientras se forma una zona blanda que juega con los nervios de todos sus perseguidores, logra mantener un camino más recto. Su ritmo es más lento -de 10 a 11 nudos en la noche de miércoles a jueves- pero más constante que el de sus camaradas. En la latitud de Ouessant, está tomando algo de aire y puede completar con tranquilidad esta Guyader Bermudes 1000 Race este jueves por la noche.
La alegría de Charlie Dalin es aún más fuerte cuando el destino parece estar trabajando duro. Seguro que quedan recuerdos de la Vendée Globe. Una vuelta al mundo lideró casi la mitad del recorrido (48%), finalizó 1º en la meta antes de ser reclasificado 2º. Luego, la Transat Jacques Vabre el otoño pasado con Paul Meilhat y el segundo lugar, nuevamente. Confió, a su llegada a Martinica, que le faltaban “algunos pequeños ingredientes” y “una pizca de éxito”. Charlie tiene a veces las palabras de un delantero que lucha por ocultar su frustración cuando los goles no están. Pero el placer solo es mayor cuando se recompensa el éxito. Y así lo sintió este jueves en Brest, una de sus veladas que seguro tendrá un lugar especial en su caja de recuerdos.

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