Giro del Pacífico Sur, el “desierto marino”

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Giro del Pacífico Sur
Giro del Pacífico Sur

Giro del Pacífico Sur

El “desierto marino” es considerado “el lugar más hostil en todo el océano”

El Giro del Pacífico Sur abarca 37 millones de km2.

En medio del océano Pacífico hay una vasta zona donde las condiciones naturales juegan en contra de la vida marina.

Es un gigantesco “desierto marino” al que los científicos han llamado “el lugar más hostil en todo el océano”.

Se le conoce como el Giro del Pacífico Sur, que extiende a lo largo de 37 millones de kilómetros cuadrados, desde las costas de Sudamérica hasta Nueva Zelanda; y desde el Ecuador hasta la Corriente Circumpolar Antártica. Eso equivale a sumar las superficies de Estados Unidos, China y Rusia.

En su superficie se puede apreciar el agua más cristalina del mundo, pero esa es solo una señal de lo “árido” y estéril que es esta zona.

Representa el 10% de la superficie total de los océanos, pero aun así es una de las regiones menos estudiadas de nuestro planeta.

Condiciones extremas

El Giro del Pacífico Sur es uno de los cinco enormes sistemas de corrientes circulares oceánicas.

Esa corriente impide la entrada de aguas más ricas en nutrientes que pueden venir de otras partes del océano, por eso su agua es poco “abonada”.

En esta zona, el nutritivo fitoplancton se halla solo a profundidades mayores a 100 metros, lo cual hace que la superficie sea tan cristalina.

En las áreas más internas del “desierto”, alejadas de cualquier costa, el aire no lleva partículas orgánicas desde la tierra, lo cual tampoco ayuda a que se nutra el agua.

El fondo del giro contiene la menor cantidad de materia orgánica que se haya encontrado en las profundidades marinas.

Los científicos aún no logran entender por completo cómo se sobreviven las criaturas que habitan en este desierto marino. Los niveles de rayos UV en el giro son calificados de “extremos”.

Todos esos factores dificultan que el lugar pueda ser habitado por animales que abundan en otras partes del mundo.
La investigación del Instituto Max Planck, sin embargo, mostró que en medio de este desolado paisaje marino hay microorganismos que se las han ingeniado para sobrevivir en medio de condiciones adversas.