YVAN BOURGNON : EL MÍTICO PASO DEL NOROESTE EN UN CATAMARÁN NO HABITABLE

YVAN BOURGNON : EL MÍTICO PASO DEL NOROESTE EN UN CATAMARÁN NO HABITABLE

En apenas unas semanas, Yvan Bourgnon pretende enfrentarse al mítico paso en solitario, sin asistencia, con una pequeña embarcación no habitable y sin motor. 

El Paso del Noroeste sigue congelado e intransitable durante la mayor parte del año, pero en los últimos años y debido al calentamiento global sus aguas se descongelan en verano hasta ser navegables. Hasta un crucero repleto de turistas está realizando dicha travesía desde hace un par de campañas. Bourgnon no persigue la épica deportiva con su proyecto  La Defi Bimedia , sino que su objetivo es, precisamente, concienciar de los efectos que está causando el aumento de la temperaturas en las regiones polares, así como demostrar la presencia de residuos en esta zona remota del planeta.

 

En su catamarán ‘Ma Louloutte’ de 6,3 metros de eslora, el navegante suizo tardará unos dos meses en recorrer los 7.500 kilómetros que separan Nome (Alaska) de Ingsugtusok (Groenlandia). Durante su epopeya, Bourgnon se enfrentará a temperaturas cercanas a los 0 grados centígrados, por lo que volcar y caer al agua podría tener serias consecuencias. Además, debe navegar tan rápido como pueda, ya que retrasarse más de lo previsto podría llevarle a quedar atrapado por el hielo.

Existen otros peligros con los que se podría topar Yvan . El riesgo de colisionar con un iceberg (en esa zona se han descubierto algunos trozos de hielo a la deriva de más de 40 metros de altura) o con un growlers (pequeños trozos de hielo más peligrosos que sus hermanos mayores, ya que son más difíciles de detectar) es realmente alto. La presencia de osos polares es otra de las preocupaciones, ya que este mamífero carnívoro es un magnífico nadador y suele ser atraído por el olor humano. Cabe recordar que Bourgnon no tiene en su embarcación ningún tipo de refugio donde protegerse en caso de ataque.

El patrón ha tenido que preparar su catamarán para esta aventura, reforzando los cascos con kevlar para evitar roturas por colisión, sellando la caja del piloto automático, reforzando el pie del mástil y añadiendo paneles solares adicionales. También lleva a bordo el único sistema de reparación de cascos que funciona en temperaturas de hasta -18 grados centígrados: unos parches de carbono y adhesivo estructural desarrollados por la compañía española Composite Patch. Para tratar de hacer la vida a bordo algo más plácida, también se incorporará una especie de manta térmica entre los dos cascos a modo de tienda de campaña.