Volvo Ocean Race por los Doldrums

El peaje de los Doldrums del Mapfre.

El Mapfre baja a la sexta plaza en el último parte tras ser engullido por una agónica nube en su entrada a las calmas ecuatoriales.

La sexta etapa de la Volvo Ocean Race ya está totalmente protagonizada por los Doldrums, que siguen confirmándose como una auténtica lotería dada la imposibilidad de predecir su comportamiento, enormemente inestable.

El equipo que está saliendo más favorecido de esta transición es el team AkzoNobel, que le ha sacado entre 20 y 43 millas a todos sus rivales en las últimas seis horas y que tiene todas las papeletas para ser el primero que salga del infierno de las calmas ecuatoriales y conecte de nuevo con los alisios.

El equipo de Simeon Tienpont es el que está ahora más al sur de la flota y está empezando a coger velocidad poco a poco gracias al viento del oeste, lo que sugiere que ya han pasado la peor parte. El Team Brunel y el Turn the Tide on Plastic también parecen estar avanzando un poco mejor que el resto.

“En este momento cada informe de posición es muy importante”, afirma el navegante del Turn the Tide on Plastic, Nico Lunven. “Estamos en esta zona de viento complicado, por lo que es clave ver qué viento tienen los otros barcos para entender lo que está sucediendo. No lo estamos haciendo mal… vamos en tercer lugar, detrás de Akzo y Brunel”.

Uno de los equipos que peor fortuna está teniendo en esta transición es el MAPFRE, que parece tener una nube persiguiéndoles que les arroja un viento flojo y muy rolón, mientras que sus vecinos progresando más rápido.

“Hemos hecho muchos cambios de vela durante toda la noche”, dijo Louis Sinclair. “A veces nos hemos quedado atascados y los otros barcos nos han pasado con más presión, así que estoy bastante seguro de que estamos en la parte posterior de la flota en este momento”.

“Estamos trabajando duro para seguir adelante… Hay muchas transiciones por venir y aún estamos muy lejos de Auckland. El truco es no ponerte demasiado contento cuando estás delante ni demasiado triste cuando estás atrás, solo hay que seguir navegando”, remata Sinclair.

La navegante del Scallywag, Libby Greenhalgh, prevé varios días de tiempo inestable antes de que la flota se establezca para el arreón final hacia Nueva Zelanda. “La próxima semana va a ser difícil, intercalada con un buen viento del oeste, pero en última instancia, se necesita algo de suerte”.