Volvo Ocean Race ya apunta hacia Cabo de Hornos

Volvo Ocean Race hacia el Cabo de Hornos

La flota de la Volvo Ocean Race ya apunta hacia Cabo de Hornos

Cuatro días después de la salida de la etapa de 7.600 millas entre Auckland (Nueva Zelanda) e Itajaí (Brasil), los barcos ya han empezado a aminorar la bajada hacia el sur para empezar a apuntar sus proas hacia el este, dirección Cabo de Hornos.
21 marzo 2018
12:29 UTC
Un viento del noreste de entre 20 y 30 nudos ha garantizado unas veloces condiciones de navegación, con velocidades de barco similares a las del viento existente.

El Vestas 11th Hour Racing recorrió 500.2 millas náuticas en las 24 horas previas al parte de posiciones de las 07:00 UTC, con sus seis rivales en unas 15 millas en torno a ese objetivo.

Hasta ahora la rehata ha consistido en ganar sur lo más rápido posible para rodear un gran anticiclón, pero hoy los equipos -separados en el agua por unas 25 millas- comenzaron a apuntar sus proas hacia el este dada la cercanía de la zona de exclusión de hielo.

La ruta más corta, y por lo tanto la más rápida, hará que la flota navegue en paralelo a lo largo de la zona de exclusión, establecida por la organización para mantener a los barcos alejados de los icebergs de la Antártida.

A las 1300 UTC, el Vestas 11th Hour Racing había caído al segundo lugar, tras haber cedido el primer puesto al team AkzoNobel mientras la flota volaba hacia el este.

“Todavía está todo bastante apretado, tenemos a Dongfeng y MAPFRE acercándonse rápidamente, y podemos ver las luces del Brunel a barlovento”, explicaba el navegante de Akzonobel, Jules Salter.

“Todo el mundo está haciendo unos 22 o 23 nudos, así que estamos separados por solo 10 o 15 minutos entre nosotros. El estado del mar y el viento están cambiando todo el tiempo, y estamos tratando de encontrar la configuración correcta de las velas. Hay mucho trabajo en cubierta”.

El siguiente desafío al que se van a enfrentar los equipos es un monstruoso frente que se está formando en el sur y que trae consigo vientos de más de 40 nudos.

Pablo Arrarte, jefe de guardia del MAPFRE, analiza el escenario que se avecina. “Cuando lleguen las condiciones difíciles de verdad, como va a ser en un par de días, con muchísimo viento, maniobras y demás creo que habrá más diferencias sobre todo porque todos vamos a cometer errores. Algunos serán mayores que otros y esperemos ser de los que menos errores cometamos, o al menos de los menos graves y que eso nos pueda mantener en la parte de delante. Luego también por supuesto intentar evitar cualquier rotura, que eso es lo que te puede dejar un poco fuera de juego. Hay que apretar y tener cuidado”.

Por su parte, Támara Echegoyen prevé unos días agotadores. “Seguramente serán días bastante ajetreados no solo por el número de maniobras que nos va a exigir estar siempre donde queremos sino también porque la flota está muy apretada. Creo que van a ser unos días duros pero confío plenamente en las capacidades del equipo. Ya lo hemos hecho antes, así que lo que hay que hacer es seguir la misma rutina que estamos haciendo, ser conscientes de las condiciones que hay y ver hasta dónde podemos llegar”.

“Habrá cinco días difíciles hasta que lleguemos al Cabo de Hornos”, afirma Charles Caudrelier desde el Dongfeng. “Cinco días son muchos en estas condiciones cuando estás cerca del límite de hielo, en la zona más fría, con muchas maniobras, realmente va a ser muy difícil. Las maniobras en estas condiciones y en los mares grandes son difíciles, pero no tenemos otra opción. Esto es el Gran Sur”.

Además de vivir con la humedad constante y la temperatura del mar y del aire bajando en picado, el Team Brunel, ha tenido otros problemas con los que lidiar.

“Parece que siempre hay algo que hacer”, explicaba Abby Ehler. “Tuvimos un par de roturas en el primer día, tuvimos un pequeño desgarro en el J2 y nuestro AIS no funciona, lo que es un obstáculo real para no poder ver el resto de la flota. Estamos trabajando en todos estos contratiempos”.