Thomson, segundo en la épica Vendée Globe

 

Thomson, segundo en la épica Vendée Globe

El navegante británico Alex Thomson ha finalizado segundo en la Vendée Globe, convirtiéndose en el segundo más rápido en la historia de la regata en dar la vuelta al mundo a vela en solitario sin escalas ni asistencia.

Thomson, de 42 años, se propuso convertirse en el primer patrón no francés en ganar la Vendée Globe, pero después de una batalla épica con el francés Armel Le Cleac’h éste se llevó la victoria por sólo 15 horas y 59 minutos y 29 segundos.

El patrón del Hugo Boss cruzó la línea de llegada en Les Sables d’Olonne (Francia) a las 8:37 hora española tras 74 días 19 horas 35 minutos y 15 segundos, en uno de los finales más ajustados en los 27 años de historia de la regata.

Le Cleac’h, de 39 años, se convertía ayer jueves a las 16:37 horas en el vencedor de la octava edición de la Vendée Globe, con un tiempo de 74 días 03 horas 35 minutos y 46 segundos mejorando el anterior récord en 3 días 22 horas y 41 minutos.

Aunque Thomson tuvo que conformarse con el segundo puesto, su marca también mejora el récord anterior, establecido por el francés François Gabart en la edición 2012-13 en 78 días 2 horas y 16 minutos.

De cuatro intentos, es la segunda vez que Thomson sube al podio de la Vendée Globe. Fue tercero en la edición 2012-13 después de verse obligado a retirarse en las ediciones 2004-05 y 2008-09. Estos resultados lo convierten en el navegante no francés más exitoso en la historia de la regata.

En la edición de 2001, la británica Ellen MacArthur terminó en segundo lugar con un tiempo de 94 días 4 horas y 25 minutos. 16 años más tarde, Thomson ha sido casi 20 días más rápido, una hazaña aún más impresionante dado que uno de los foils -que proporcionan sustentación y por lo tanto velocidad- del Hugo Boss se rompió dos semanas después de la salida.

Thomson llegó al puerto de la Vendée Globe recibiendo el aplauso de miles de aficionados que soportaron estoicamente las gélidas temperaturas para darle la bienvenida. Los primeros en felicitar a Thomson por su increíble logro fueron su esposa Kate y sus hijos Óscar -de 6 años- y Georgia -de dos años-, que disfrutaron de un emotivo encuentro a bordo del Hugo Boss antes de entrar en el pantalán.

Justo después de cruzar la línea de llegada, el navegante británico declaraba: “Es una sensación increíble estar aquí, nunca sabes con certeza qué va a suceder hasta que cruzas la meta. Hemos estado lejos mucho, mucho tiempo y es fantástico estar aquí finalmente. Esperaba y rezaba para poder atrapar a Armel pero a unas 24-36 horas de la llegada ya supe que se había acabado. He pasado toda la regata preguntándome qué podría haber ocurrido si el foil no se hubiera roto, pero lo hizo, y ahora ya ha terminado. Felicidades a Armel, ¡qué regata tan grande ha hecho! y merecía ganar. Estoy muy contento con el segundo puesto. Ahora estoy deseando dormir un poco, ver a mi familia y recuperar mi vida”.

Thomson y Le Cleac’h partían como favoritos antes de iniciar la regata el pasado 6 de noviembre y mantuvieron un intenso duelo, pasando buena parte de las aproximadamente 25.000 millas de recorrido luchando codo con codo.

Ambos patrones encabezaron la clasificación en diversas fases de los días iniciales pero la batalla entre ambos comenzó cuando Thomson se catapultó saltando de la octava a la primera posición, al atajar pasando entre las islas de Cabo Verde.

Thomson lideró la flota en el Ecuador pero el 19 de noviembre golpeó un objeto sumergido que arrancó el foil de estribor. A pesar de ello fue primero en Cabo de Buena Esperanza, entrando en el océano Índico, donde luego fue adelantado por Le Cleac’h el 3 de diciembre.

Desplegando dosis de pura habilidad y talento, Thomson doblaba Cabo de Hornos con una desventaja de 800 millas, que con la ayuda de los buenos espíritus meteorológicos redujo a 50 millas cuando cruzaron el Ecuador navegando hacia el Norte.

Además, el 16 de enero Thomson establecía un nuevo récord: la mayor distancia navegada en 24 horas, recorriendo 536,81 millas a una velocidad media de 22,4 nudos, mejorando en dos millas el récord de François Gabart vigente hasta ese momento.

Los corazones empezaron a latir con fuerza cuando Thomson se acercó a sólo 30 millas de Le Cleac’h a falta de unos cientos de millas para alcanzar la línea de llegada. Pero justo cuando parecía que iba a incomodar al líder, su rival francés aceleró para lograr una ventaja insalvable.

Thomson promedió unos increíbles 15,39 nudos de velocidad sobre las 27.636 millas reales que navegó, en ocasiones registrando velocidades de más de 30 nudos.

Exactamente un año antes de que la Vendée Globe comenzara, el recién estrenado IMOCA 60 Hugo Boss rompió el mástil a 80 millas de la costa de España después de ser aplastado por una ola gigantesca en el Atlántico. Thomson estaba compitiendo en ese momento con el español Guillermo Altadill en la Transat Jacques Vabre en doble y tuvieron que ser evacuados en helicóptero por los Servicios de Salvamento Marítimo.

El Hugo Boss resultó gravemente dañado pero fue recuperado y remolcado a España. Sorprendentemente, su equipo de tierra ganó la contra reloj para conseguir estar en la salida de la Vendée Globe 2016-17. ¡Bravo Alex!

MÁS DECLARACIONES
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“Los últimos tres días han sido muy, muy largos, especialmente cuando me di cuenta de que no iba a pasar a Armel. A partir de ahí se me hizo eterno. No hay mejor lugar para terminar la vuelta al mundo que aquí en Les Sables d’Olonne: el ambiente es fantástico y la bienvenida del público es insuperable. Mi mayor lucha ha sido que me he sentido frustrado porque mi barco no pudo ir tan rápido como podría haberlo hecho, pero he lidiado con esa frustración y en realidad no quiero hablar más de ello. He sido positivo y para mí terminar en segundo lugar es mejor que terminar tercero como la última vez. Y me deja margen para mejorar si puedo intentarlo de nuevo la próxima vez. Pero eso tendré que preguntárselo a mi mujer”.

“En este momento no me siento cansado, aunque sólo haya dormido cinco horas en los últimos tres días, y en las últimas 24 horas no he dormido absolutamente nada. Estoy vacío y con ganas de dormir un poco. Siempre había una posibilidad de adelantar a Armel pero aunque a veces estaba a sólo 40 millas, siempre era muy difícil poder pasarle. Es la Vendée Globe: cualquier cosa puede suceder, pero sabía que tendría que suceder algo extraordinario para derrotar a Armel”.

“El foil de estribor lo he perdido completamente. La regata habría sido muy diferente si no se hubiera roto y lo he lidiado mentalmente durante los últimos dos meses. La diferencia de velocidad era una cosa, pero el comportamiento del barco era otra completamente diferente. Cada vez que navegaba amurado a estribor era odioso, horrible. Lo mejor de la regata fue batir el récord de 24 horas. También hubo mucho sufrimiento a lo largo de la regata, pero es increíble lo rápido que lo olvidas después de la llegada y, muy pronto, te levantas para hacerlo de nuevo…”.