R2AK Race to Alaska

En un mundo donde cada vez hay más regatas profesionales en las que se navega con máquinas ultramodernas que apenas tocan el agua, todavía queda algo de espacio para aquellos que buscan experiencias únicas sin necesidad de presupuestos desorbitados. La Race to Alaska (R2AK) es una de esas competiciones: una aventura de 750 millas entre aguas gélidas, orcas, cargueros, maderas a la deriva, rocas, osos y corrientes infernales. No importa el tipo de embarcación empleada ni el número de tripulantes; puede ser a bordo de un velero, un pequeño catamarán de playa, un kayak o una tabla de SUP. El ganador se llevará un botín de 10.000 dólares. El segundo clasificado, un juego de cuchillos de cocina. Pura locura.

Esta prueba, que parece una versión náutica de los dibujos animados ‘Los autos locos’, ya se ha celebrado en dos ocasiones. “Es la mejor peor idea que hemos tenido y parece que la gente está de acuerdo, lo que es divertido. El primer año pensábamos que reuniríamos a tres o cuatro equipos y al final fueron muchos más”, resume Daniel Evans, jefe de regata R2AK. En concreto, fueron 39 embarcaciones las que se presentaron en la salida de Port Townsend (en el estado estadounidense de Washington), de las cuales sólo 15 cruzaron la línea de meta de Ketchikan (Alaska). En el estrecho de Johnstone, por ejemplo, se produjo una auténtica sangría con varios mástiles partidos en dos, colisiones con rocas y hasta rescates.

Ya en la segunda edición, celebrada el pasado mes de junio, la flota llegó a las 44 unidades. El Team MAD Dog Racing tardó 3 días, 20 horas y 13 minutos en llevarse la victoria. El último que logró cruzar la línea de meta llegó tres semanas después, ocupando el vigésimo sexto puesto de la clasificación.

Las reglas y la ruta son los grandes atractivos de la R2AK. Se puede navegar en cualquier cosa que flote, pero está totalmente prohibido llevar motor a bordo, por lo que sólo está permitido la propulsión del viento y de la fuerza (remando o pedaleando). Tampoco se puede recibir ningún tipo de apoyo desde equipos de tierra; los participantes deben autoabastecerse con lo que se encuentren por el camino… Y pocas normas más existen.

Respecto al recorrido, la flota atraviesa el llamado Pasaje Interior a Alaska, una serie de canales que forman una ruta costera desde la Colombia Británica (Canadá) a Alaska. Al estar parcialmente protegido del Pacífico Norte, este paso ha sido navegado desde tiempos inmemoriales, si bien se hizo famoso al desatarse la fiebre del oro de Klondike (1896), cuando comenzó a registrar un tráfico masivo de barcos de vapor que acudían al Norte en busca de fortuna. Precisamente, con ese espíritu de tradición, exploración y autosuficiencia nació la regata R2AK. A lo largo de las más de 700 millas, sólo hay dos puntos de paso (Seymous Narrows y Belle Belle). Salvo esas dos referencias, cada equipo decidirá cuál es el mejor camino para llegar a puerto. Incluso si se debe navegar por la noche o, por el contrario, buscar refugio.

Entre la flota encontramos desde catamaranes de alto rendimiento, como modelos de Nacra o M32, a multicascos de fabricación casera, pasando por veleros, catamaranes de playa, kayaks o tablas de SUP. Muchos participantes no dudan en mostrar sus dotes de manitas, añadiendo sistemas de pedales para seguir avanzando cuando el viento se ausenta o cuando las corrientes son demasiado intensas (en algunos tramos éstas llegan a superar los 30 Km/h). El barco más pequeño en participar hasta la fecha fue un Mirror 16, de 4,8 metros de eslora, mientras que el más grande, un trimarán ORMA 73 de 22 metros.

“Casi todos los participantes proceden de Estados Unidos y Canadá, pero también hemos tenido equipos de Australia, Gran Bretaña y Francia”, explica Evans, quien avanza que una embarcación brasileña ya se ha inscrito para 2017. Otra de las novedades para la tercera edición será la puesta en juego de un nuevo premio. “Ofreceremos comprar el barco por 10.000 dólares al primer participante que termine la regata y acepte”, anticipa.

Para aquellos intrépidos que han sido seducidos por este concepto de regata, pueden alistarse hasta el 15 de abril del próximo año. La Race to Alaska soltará amarras por tercera vez en junio.