Padre e hijo, y el récord del Mediterráneo con un catamarán

Padre e hijo, Vittorio y Nico Malingri, hicieron añicos el récord del Mediterráneo a bordo de un catamarán de diseño español. En la madrugada del lunes y tras 42 horas y 54 minutos de navegación a todo trapo entre Marsella y Cartago, el The Feel Good cruzaba la línea de meta, batiendo el anterior récord en casi 11 horas menos. El pequeño multicasco, de 6 metros de eslora, devoró las 452 millas de distancia a una velocidad media de 10,6 nudos bajo condiciones extremas.

Sito Avilés Ramos, del estudio Balance Arquitectura Naval, fue el encargado de diseñar las líneas del multicasco F20 Open. Un trabajo realizado hace casi una década con el objetivo de batir el récord del Atlántico en solitario, misión que se cumplió en 2008. Fue construido por el propio Vittorio Malingri íntegramente en fibra de carbono con resina epoxy, material empleado en cascos, mástil, cubierta, timones y quillas. Las únicas partes metálicas de la embarcación son las piezas de titanio que permiten rotar al mástil y los ejes de los timones.

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El arquitecto naval santanderino, actualmente afincado en Dubai, recuerda para NAUTA360 el nacimiento del barco que acaba de hacer historia. “Fue en el verano del 2007 cuando Vittorio pasó a visitarme en mis instalaciones de Balance Arquitectura Naval en Murcia y allí nació el proyecto OceanCat20 MkII Royal Oak, que hoy es rebautizado Feel Good, con el que el italiano estableció el récord Dakar-Guadalupe en solitario con una marca de 13 días y medio”.

Sito Avilé.Sito Avilé.

“Vittorio venía con muchas ideas claras” y Avilés trazó “una embarcación innovadora en varios aspectos”: proas invertidas, concepto sólo utilizado hasta el momento en los Clase-A y que hoy en día es un estándar en cualquier multicasco seainshore u oceánico; crucetas de cubierta para trasladar los cadenotes hacia el exterior y reducir compresión en el mástil [“la parcela más desconocida y desafiante a nivel técnico” y mástil pivotante transversal y longitudinalmente para aumentar par adrizante, mejorar asiento y reducir inmersión. El equipo del patrón italiano apenas tardó 10 semanas en construir el multicasco.

Este catamarán sigue, tras casi diez años, muy actual. Unos apéndices nuevos de diseño orientado a asistir con sustentación vertical sería prácticamente lo único que requeriría para modernizarlo”, asegura el arquitecto naval español, todo un especialista en multicascos y en que en los últimos años ha estado involucrado en proyectos de GC32, TP52, Maxi72 o C-Class.

El cántabro reconoce que es una “gran satisfacción oír a Vittorio y Nico Malingri decir que Feel Good no es un vela ligera sino que es un barco, que es un barco que se lleva con dos dedos, un catamarán que pide marcha, que no pincha las proas, que agradece el viento y la ola para sentirse a gusto. Es una gran recompensa”.

Volando en el ‘océano’ Mediterráneo

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Vientos de más de 30 nudos de intensidad dieron la bienvenida a los Malingri en el Golfo de León cuando iniciaron el reto el pasado día 5. Los tripulantes domaron el catamarán spagonolo bajo condiciones extremas hasta la noche, siempre con viento de popa y surfeando olas de cuatro metros de altura. A la mañana siguiente, Vittorio y Nico navegaron (dirección 170º) el último tramo del Mediterráneo, con la isla de San Pietro a su izquierda y bajo las costas de África. A unas 6 millas al este de La Galite Island (Túnez), el barco obtuvo el mejor ángulo para entrar por el este del golfo de Túnez.

Malingri padre resumió la vida a bordo durante el reto como “una lavadora. Prácticamente no dormimos… Yo dormí un par de horas durante la primera noche, envuelto en la vela mayor sobre el trampolín, mientras que Nico, tal vez media hora”. Incluso comer los bocadillos y barras energéticas que llevaban a bordo fue una misión extremadamente complicada, reconocen.

Vittorio y Nico Malingri.Vittorio y Nico Malingri.

“Por la noche había muy poca luz, sin luna, y sólo encendimos las luces de vez en cuando, si había algo que mirar. Sólo nos encontramos con otros dos barcos porque las condiciones eran tan adversas que casi todo el mundo había sido alertado por NaviMeteo para que no navegaran por esa zona”, relata Vittorio Malingri.

¿Qué es más duro, cruzar el Atlántico o el Mediterráneo? “¡Son lo mismo! O al menos en esta ocasión, con vientos fuertes y prolongados y olas de cuatro metros; muy parecido a lo que te puedes encontrar en el océano”, asegura el patrón.