Motores fueraborda

Los grandes motores fuerabordas dominan

Los grandes motores fuerabordas dominan

Los fabricantes de motores fueraborda no descansan. Cada temporada que pasa aumenta la potencia y mejora la tecnología. La oferta es tal que ha cambiado el panorama náutico internacional pues los astilleros lo han aprovechado para ofrecer modelos impensables hasta ahora.

La continua aparición de nuevos motores fueraborda de gran potencia es una buena noticia. Ya no se trata de un alarde comercial para generar una publicidad que repercute en la venta de modelos más pequeños, que son los que se venden en mayor número, sino que está generando un notable volumen de negocio. La venta de uno solo de estos espectaculares motores supone un beneficio superior a la de la venta de decenas de pequeñas unidades y está produciendo un cambio en la tipología de las embarcaciones disponibles en el mercado internacional, en un proceso que se retroalimenta constantemente. Fuerabordas de gran potencia propician la creación de embarcaciones cada vez más grandes que pueden instalarlos, con uno, dos o más motores colgando en la popa. El éxito de las ventas hace que los astilleros pidan más. Más potencia, más motores y estén dispuestos a crear barcos cada vez más grandes para montar equipos fueraborda.

Esto no hubiera sido posible sin las modernas tecnologías de cuatro tiempos y de dos tiempos con inyección directa de combustible, que han reducido el consumo y las emisiones contaminantes, de modo que ahora este tipo de propulsión resulta más cómoda, confortable y limpia con respecto a los motores de dos tiempos a carburación del pasado.

Hubo un tiempo en que las tipologías y el tipo de propulsión eran casi indesligables. Las lanchas pequeñas se propulsaban sistemáticamente con motores fueraborda. Las embarcaciones medianas utilizaban los motores con cola Z mientras que los grandes yates y las pequeñas embarcaciones de pesca paseo montaban motores interiores diesel y transmisiones por eje. La frontera hoy es mucho más difusa.

La oferta

El motor fueraborda no tiene competencia en muchos segmentos de la náutica de recreo, pues es fácil de instalar, fácil de conservar y, llegado el caso, fácil de sustituir. La actual oferta alcanza, en España, los 400 Hp (Mercury) y tiene varios modelos de 350 Hp (Mercury, Suzuki, Yamaha), lo cual significa que, con una o varias de estas unidades, se pueden propulsar la mayoría de embarcaciones de recreo –y profesionales- del mercado actual.

La denominación de “gran fueraborda” es, sin duda, relativa, pero se puede considerar que a partir de los 150 caballos la tecnología marca la diferencia, pues mejoran las posibilidades de equipamiento, la información en el puesto de gobierno, la posibilidad de tener un motor levógiro en montajes dobles, etc.

Sólo hay cinco fabricantes de fueraborda por encima de los 150 Hp: Evinrude (BRP), Honda, Mercury, Suzuki y Yamaha. Además de Seven Marine que solo fabrica dos modelos de 557 y 627 Hp, pero este último carece de determinadas homologaciones para su venta en Europa. Por cierto, en julio de 2017 Volvo Penta pasó a ser el accionista mayoritario de esta compañía estadounidense. Toda una declaración de intenciones…

La gama de embarcaciones que es posible propulsar con seguridad y comodidad con este tipo de motores es muy amplia, pues con un solo fueraborda de 150 caballos se pueden propulsar embarcaciones desde poco más de 5,25 metros hasta casi 8, y alcanzar una velocidad máxima de 20 a 60 nudos. Con 200 caballos se puede propulsar una embarcación de 5,5 a 8,5 metros, con un arco de velocidades que puede ir desde los 25 a los 60 nudos, mientras que con un motor de 350 caballos se puede propulsar una embarcación de entre 7,5 y 10 metros y alcanzar una velocidad máxima de 70 nudos, pero es que también es posible montar dos o más motores de cualquiera de estas potencias, de modo que la gama de posibilidades es enorme, desde grandes semirrígidas hasta embarcaciones de pesca recreativa, de tipo walkaround o consola central, pasando por lanchas de todo tipo, incluyendo modelos habitables.