Equipo de remo Remeras Rosas.

Equipo de remo Remeras Rosas. La vida post cancer de mama

Lía del Prado, fundadora de ‘remeras rosas’: “La vida post cáncer de mama es más linda”

Fue diagnosticada a sus 40 años. Actualmente lidera un grupo de mujeres que vencieron la enfermedad y buscan concientizar bajo el lema “Breast in a Boat”, una iniciativa mundial que impulsa la actividad como terapia para evitar las posibles secuelas

El equipo de “remeras rosas” que le ganó al cáncer de mama (Facebook)

El equipo de “remeras rosas” que le ganó al cáncer de mama (Facebook)

Un diagnóstico inesperado le cambio la vida a Lía del Prado para siempre, pero no la derrotó, la impulsó a salir a remar para vencer al cáncer de mama pero también para acercar un mensaje de concientización, lejos de los miedos y el dolor. Fundadora del equipo “Remeras Rosas”

A sus 40 años, del Padro, licenciada en psicopedagogía,  llegó al consultorio gracias a la autoexploración. “Nunca me habían hecho una mamografía, ni siquiera una ecografía mamaria”. “En 2012 me sometí al tratamiento quirúrgico y durante 2013 realicé el tratamiento quimioterapia”, recuerda emocionada.

Actualmente, impulsa la iniciativa global “Breast for A Boat”, que nació Canadá, en 1996, a raíz de un trabajo de investigación del doctor Donald C. McKenzie, de la Universidad de British Columbia, quien demostró científicamente que ayudaba a prevenir las secuelas de la enfermedad. “Con el movimiento constante de los brazos y el torso superior que se ejerce durante el remo, reduce la posibilidad de desarrollar lifedema, una posible consecuencia a raíz de vaciamiento de la mama, ayuda a deshinchar los brazos a la vez que fortalece los músculos”, resaltó del Prado. Además de los beneficios emocionales que conlleva el acompañamiento emocional.

En la mitad del tratamiento, un amigo, el deportólogo Federico Torrengo, la contactó con Adriana Bartoli, una argentina que reside en Canadá y forma parte de la organización.” Al principio pensé que no lo podría llevar adelante pero una vez que empecé a investigar me motivé. Nos reunimos tímidamente por primera vez en 2013 a través de Facebook. Hoy nuestro equipo esta conformado por diez mujeres de entre 30 a 65 años y es el primer grupo latinoamericano respaldado por la IBCPC, detalló.

Pasaron seis meses luego de finalizar la terapia hasta que se subieron a un bote, el tiempo medicamente estipulado para poder comenzar a realizar actividad física, primero en un gimnasio y luego en el agua.

En Argentina ya hay 10 grupos registrados en Neuquén, Cordoba, Santa Fe y Buenos Aires. En el mundo hay alrededor de 200 que realizan encuentros anuales en distintos destinos. El año próximo las Remeras Rosas participarán del festival de Florencia.

Necesitan del apoyo solidario de clubes para poder seguir entrenando. “Marcelo Schezt -fabricante especialista -nos regaló dos kayaks diseñados en rosa para ejercitarnos”, resaltó. Pero las canoas no son iguales al “bote dragón” que propone el estudio del doctor McKenzie, por lo que aún necesitan del apoyo de donaciones para poder adquirirlo y sumar más mujeres. “Este tipo de embarcación que exige un ejercicio repetitivo que se realiza en forma simultánea, además alberga hasta 20 personas”, agregó la psicopedagoga.

Todas coinciden en señalar que la vida post cáncer se vive de otra manera. Lía incluso se anima a decir que es más “linda”. “Me cambió la vida para mejor. El proceso fue duro y sigo el protocolo de medicación. Sin embargo, hay que desmitificar el tabú alrededor de la palabra cáncer. La detección temprana puede salvar vidas”, concluyó Lía, que seguirá remando por la vida.

El cáncer de mama es uno de los más frecuentes en las mujeres: se estima que 1 de cada 8 tendrá la enfermedad en algún momento de su vida. Sin embargo, tomado a tiempo y en un estadio temprano, el porcentaje de curación es del 98%.

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