El yate más grande del mundo para la extracción de residuos plásticos

Magnate noruego construirá el yate más grande del mundo para la extracción de residuos plásticos del océano

 

Devolver a la sociedad parte de lo que le ha dado es una de las máximas con las que el multimillonario noruego Kjell Inge Røkke explica su último proyecto: financiar la construcción del yate más grande del mundo, REV, de las siglas Reseach Expedition Vessel (barco de expedición de investigación). Con ese nombre, sus objetivos quedan claros: convertirse en el epicentro de la investigación marina que, a los mandos de la organización ecologista World Wildlife Fund (WWF), podrá extraer hasta cinco toneladas de residuos plásticos del océano por día.

Este gigante de la navegación que, con sus 595 pies, supera por la mínima al yate más grande del mundo, el Azzam, lo construye la empresa VARD siguiendo el diseño del especialistaEspen Oeino  y con una idea de lo que debe ser, muy clara: “Este barco será una plataforma para el aprendizaje, el intercambio de conocimiento y la búsqueda de soluciones en beneficio de las generaciones futuras”, asegura el multimillonario, un hombre de mar que antes de empezar a labrarse su fortuna se dedicaba a la venta de pescado.

Soy un pescador y un curioso de la naturaleza”, asegura. Y un poco por lo uno y por lo otro ha respaldado este yate con el que arrojar luz sobre las áreas marinas que son todavía desconocidas, un 90% del total, asegura, así como favorecer soluciones que disminuyan la presión creciente sobre los océanos, amenazados desde múltiples frentes: de la sobreexplotación pesquera, hasta la contaminación de las costas, la destrucción de los hábitat, el cambio climático y la acumulación de residuos, a la que se refiere como “plastificación del océano”.

Así, además de promover la investigación, el magnate colaborará con WWF para que el yate contribuya a la limpieza de las aguas, de las que podrá extraer 5.000 kilos de residuos plásticos diarios. Además de a estas tareas, a las que dedicará un tercio de su tiempo, REV se prestará a distintas expediciones y se alquilará para reducir los costes de operación de este inmenso buque.

Con capacidad para albergar a sesenta científicos, además de a cuarenta miembros de la tripulación, el barco estará dotado de los equipos de investigación más punteros, entre ellos vehículos submarinos, sistemas de arrastres, grúas y sistemas de escucha submarinos. Además, contará con dos helipuertos para drones, un auditorio, un centro de conferencias, un taller de I+D+i y una sala de exposiciones.

Para la recolección del plástico y su trasformación, el yate incluye un sistema de incineración de alta tecnología que permite que cualquier desecho salvo el metal o el vidrio se incinere sin emitir gases nocivos a la atmósfera. Además de evitar que la basura recogida acabe almacenándose en otro lugar, este sistema alimenta al propio buque. De hecho, por un kilo de basura quemada se obtienen 110 de energía térmica que es transferida al sistema de agua del yate.

Otro aspecto que preocupa es la huella de carbono de este megabarco en sus expediciones. Sin embargo, sus impulsores aseguran que el respeto al medioambiente ha sido una de las máximas del diseño del barco, que contará con un sistema de propulsión diesel eléctrico y con baterías de ión de litio, e incorporará múltiples tecnologías para minimizar el impacto medioambiental, entre ellas un sistema de monitorización de emisiones.

“Mi deseo es que este barco de investigación y la gente a bordo marque la diferencia en la investigación de soluciones más sostenibles medioambientalmente”, concluye el magnate. Para eso habrá que esperar, puesto que la entrega del yate no se prevé antes del verano de 2020.