drone surfing

Drone Surfing

Drone Surfing

Hoy en día, la tecnología está cambiando la forma que hacemos muchas cosas y el mundo de los deportes náuticos, no es menos. Nuevas aplicaciones o “cachivaches” nos ayudan a practicar nuestros deportes amados de una forma más eficiente y cómoda.

El surf puede que sea uno de deportes más espectaculares con miles de adeptos practicándolo a diario y degustando esas olas imposibles de surfear. Pero… No siempre la climatología nos acompaña en nuestras escapadas. Así que alguien inventó el drone surfing o para los más despistados, el surf con drones.

 

La idea es muy simple para practicar el drone surfing, a falta de olas, utilizamos un dron lo suficientemente potente para ser remolcados y podernos mover imitando los movimientos del surf.

Está moda llegada de Estados Unidos – como tantas otras en los deportes náuticos – que en ningún caso significa que sea un sustitutivo del auténtico surf, evidentemente! De hecho, más que surfear, en realidad podríamos calificarlo como una modalidad del kitesurf dónde en España somos unos auténticos adictos.

 

Drones para surfear

Más allá de los adeptos o no, o de lo práctico que pueda parecer cuando no tenemos ni una maldita ola durante varios días. La compañía Freefly Systems creo el vídeo de portada para mostrarnos nuevas formas de disfrutar del mar.

Por desgracia, el poder disfrutar de estas ventajas no es nada barato. El drone cuesta alrededor de 18.000 Dólares, es un Freefly ALTA 8 , y la tabla de la imagen, es una skimboard, distinta a las utilizadas en el surf. Estas tablas, en realidad son mucho menos estables que las utilizadas tradicionalmente para surfear, lo que añade, una pizca más de dificultad al hecho de practicar esta modalidad de deporte con la ayuda de un dron.

Todo lo relacionado con aumentar las posibilidades de disfrutar del mar, son buenas ideas!… Sin embargo, este tipo de ideas son poco probables que se expanda a nivel mundial, ya no porque pueda gustar en mayor medida o menor. El simple hecho de tener que adquirir un drone que propulse a una persona adulta, supone un desembolso económico alto.