Yate de tito

Después de 40 años, el yate de Tito vuelve a vivir

Después de 40 años, el yate de Tito vuelve a vivir

Fue hundido dos veces, por ingleses y norteamericanos, en él navegaron estrellas como Elizabeth Taylor y contienehistorias increíbles.

En él navegaron estrellas como Elizabeth Taylor o Sophia Loren y llegó incluso a acoger la firma de acuerdos internacionales. Ahora, el yate “Galeb”, símbolo de la Yugoslavia de Tito, cobrará una nueva vida como museo tras su renovación.

Después de la muerte, en 1980, de Josip Broz Tito, el buque empezó a perder lustre en el puerto de Rijeka mientras que la federación yugoslava se desmoronaba, antes de acabar desangrada en una serie de violentos conflictos.

 

En 2009, el ayuntamiento compró en una subasta el barco, de 117 metros, que había sido embargado a su propietario griego.

Ahora, pretenden convertirlo en un museo y una atracción turística para 2020, cuando este puerto del Adriático se convierta en capital europea de la cultura, explica el alcalde, Vojko Obersnel (socialdemócrata).

El proyecto ha causado polémica en Croacia, un país gobernado por los conservadores y en el que Tito, retratado como anticroata, es mucho más controvertido que en los otros países de la antigua Yugoslavia.

El barco que las pasó todas. Entre ellas, haber sido hundido dos veces. AFP

El “Galeb” (“Gaviota”, en croata y serbio), fue botado en 1938 en los astilleros de Génova. Su primer cometido era transportar bananas. Fue bautizado “Ramb III” y fue empleado por los italianos para la guerra. Torpedeado por los británicos en 1941, volvió a salir a flote, los nazis lo incautaron y de nuevo naufragó durante el bombardeo de Rijeka de 1944 por parte de los aliados.

 

De nuevo reparado, se convirtió en el barco oficial de Tito después de la guerra. Con él llegó hasta Londres, remontando el Támesis, para reunirse con Winston Churchill en la primera visita oficial a Gran Bretaña de un jefe de Estado comunista.

 

Ahora, el pasado glorioso del “Galeb” contrasta con su presente, con las sillas, anticuadas y polvorientas, esparcidas por el salón de honor y ese cubo colocado en un pasillo para recoger el agua que se filtra desde el techo, en ruinas.

Los camarotes reservados a Tito y a su esposa Jovanka son las partes mejor conservadas del navío. “El mobiliario es el original, con el objetivo de presentar de la manera más auténtica posible cómo era su vida en el barco”, indica Kristina Pavec.

 

La ciudad dedicará 40 millones de kunas (6,5 millones de dólares), procedentes de fondos culturales europeos, a hacer del “Galeb” un museo flotante de la historia yugoslava, complementado con un hotel o con un restaurante.