Costa Brava, la Costa Esmeralda española

Costa Brava, la Costa Esmeralda española

Con doscientos catorce kilómetros de costa, unas aguas excepcionales y varias reservas marinas, la Costa Brava es uno de esos destinos náuticos imprescindibles

Si tienes que hablar de turismo náutico en España uno de los destinos que no pueden faltar es la Costa Brava. Ubicada en la zona noreste de Cataluña, se delimita entre las poblaciones de Blanes, en el sur, y de Portbou ,en el norte, ya frontera con nuestra vecina Francia.

Si años a, eran sólo los catalanes y unos pocos franceses lo que disfrutaban de la Costa Brava, a partirse los años 60, este rincón de España empezó a despuntar como destino turístico convirtiéndose en estos momentos como uno de los favoritos de los españoles.

Las causas de este auge sin lugar a duda se lo deben a la excelente calidad de sus aguas, una riqueza natural y cultural espectacular, y una gastronomía marinera de excepcional calidad.

De cara a tus próximas vacaciones, si no conoces la Costa Brava, te recomendaría que fuera uno de los destinos que estuvieran encima de la mesa a la hora de decidir. En este reportaje me propongo allanarte un poco el camino dotando de algunas pinceladas que te sirvan para tomar una decisión al respecto.

Una de las primeras variantes a las que te tendrás que enfrentar para tomar una decisión acertada es cual es la temporada en la que es mejor llegar a la Costa Brava. Si bien lo más fácil sería decir julio y agosto, no estaría siendo justo contigo.

Es verdad que durante la temporada alta estival, la Costa Brava está al 100% de su operatividad pero también de su capacidad, teniendo que compartir espacios únicos con mucha más gente de lo que, para mi, es apetecible.

Por eso, mi recomendación siempre es salir fuera de esas temporadas de saturación, adelantando o retrasando nuestro viaje, a destinos turísticos de tanto impacto vacacional. Si lo que quieres es estabilidad meteorológica, junio, sin dudas es el mes por excelencia. Los vientos térmicos están bien establecidos, los puertos no están rebosantes y la temperatura del agua es aceptable.

Si no te importa tentar un poco a la suerte, septiembre es mi mes favorito para surcar las aguas de la Costa Brava. Su luz es espectacular y los primeros tintes del otoño le dan una imagen totalmente cautivadora.

Una vez hayas valorado la temporada en la que tienes oportunidad de emprender un viaje a la Costa Brava, entrará a jugar el tiempo que dispongamos para nuestro viaje. Si bien una escapada de fin de semana puede ser una buena forma de adentrarte en este paraíso, mi recomendación sería disponer de 5 a 9 días para poder empaparte de toda la esencia de esta costa del norte de Cataluña.

Entramos en la fase de que visitar… en la Costa Brava. Aquí dependerá de las ganas de agua que tengas. Yo me voy a centrar en un viaje muy náutico donde no tengamos que necesitar ningún transporte terrestre para disfrutar de las joyas de estos 214 kilómetros de costa mediterránea.

Como puerto base, escogería Palamós, el tercer mayor puerto de Cataluña con toda la infraestructura necesaria para cualquier cosa que podamos necesitar. Además, sede de algunas empresas de alquiler de barcos que siempre nos vendrán bien si no disponemos de barco propio o el nuestro está muy alejado de estas aguas.

Desde este epicentro particular de la Costa Brava podremos emprender singladuras hacía el norte o el sur, encontrando costas mas agrestes en la zona septentrional que en la meridional.

Mis imprescindibles en la Costa Brava son, por ejemplo, las Islas Medas, Cabo de Creus, Cadaqués y Palamos.

Las islas Medas son un pequeño archipiélago que está situado a poco más de media milla de L´Estartit, compuesto por siete islotes con fondos rocosos y algunas cuevas submarinas que lo convierten en un punto de inmersión excelente para los amantes de las actividades subacuáticas.

Otro destino con una energía especial es el Cabo de Creus, situado al norte del golfo de Rosas y declarado parque natural en 1998. Lugar de inspiración de artistas y escritores, sus morfología potenció la creatividad, por ejemplo, de Salvador Dalí entre otros.

De hecho en Portlligat, muy cerca de este cabo, se encuentra lo que fue la casa veraniega de este excéntrico artista, ahora transformada en el museo de Salvador Dalí, visitado por miles y miles de personas y visita obligada en la Costa Brava.

En el mismo término municipal que le da nombre nos encontramos el pueblo de Cadaqués. Uno de los pueblos costeros más mágicos de toda la Costa Brava y que bien merece fondear nuestro barco en su estrecha bahía para recorrer sus calles y comer un buen plato de gastronomía marinera.

Ya en estas latitudes, no podemos de dejar de visitar Port de la Selva al norte de Cabo de Creus o La Escala, un pueblo costero famoso por sus anchoas y por las increíbles condiciones para la práctica del windsurf y kitesurf en su playas.

Si lo tuyo son más las playas que las calas, tu destino está al sur de Palamós, donde encontramos Lloret de Mar, Tossa de Mar y Blanes. Para mí, una de las más interesantes es la playa de Santa Cristina, entre Blanes y Lloret, pequeña y con una zona rocosa a la derecha que te permite entretenerte nadando con gafas y tubo haciéndote una idea rápida de la flora y fauna local de la Costa Brava.

Muchos hablan de la Costa Esmeralda en la isla de Cerdeña pero las costas del norte de Cataluña no tienen nada que envidiarles, ganando en muchos aspectos, como la gastronomía, por goleada.